24 feb 2010

"Yo sé que lo conozco pero no sé en donde"

Unos de mis lugares preferidos es el malecón de chorrillos, digamos que este distrito para mi significa mucho, ¿será porque vivo aquí desde que tengo uso de razón?, bueno pero eso es otra historia; cuando me enrumbo hacía ese lugar mágico siempre me agarra la melancolía, la tristeza, la ingenuidad de que en algún tiempo atrás esto fue invadido por unos soldados mediocres y hambrientos de guerra, pero eso también es otra historia; lo que ese malecón me provoca es más que eso, es admiración, es ilusión a que los sueños se conviertan infinitos como ese mar, esas olas que me gustarían que sean helados de vainilla para saborearlo, sumergirme y ahogarme en ese mar inmenso.

Hoy estoy aquí, sentado justo en el malecón, no tengo palabras para poder describirlo, solo que estoy emocionado, si algún día se me pasará por la mente suicidarme, entonces sería en este lugar, en este acantilado, y al caer quisiera abrir los brazos y solo aventurarme a la gravedad , y sentir que estoy volando como esa gaviotas que están revoloteando encima mio, justo ahora.

Al costado mío hay unas bancas en donde unos viejitos, con facha de que hace tiempo no tienen un buen polvo, juegan ajedrez, se sienten alegres, como si eso reemplazara una buena hora de sexo, su alegría es tan contagiosa que me estoy riendo como un loco. Al otro extremo del malecón, en una banca de la era de la guerra, está sentado un hombre, con una gaván negro y una boina que le da pinta de escritor. No puedo sacarle la mirada a ese señor, sé que lo conozco, pero no sé en donde.

Estoy ahora sentado al costado de ese señor, no se ha incomodado por mi presencia, sé que quiere decirme algo pero yo sé que lo conozco, pero no sé en donde.

-Buenas tardes, ¿puede decir que hora es, porfavor?

Me está mirando, con esos ojos, quisiendome decir que quieres de mi, es que yo no quiero nada de usted, bueno sí… no sé en donde lo conozco.

- Son las seis y media de la tarde, ¿Qué haces solo por aquí, muchacho, tu madre debe de estar preocupada por ti?

-Gracias por decirme la hora señor, y bueno mi madre me dio permiso para salir a caminar.

- Entonces vives cerca.

- Sí, solo a cinco cuadras de aquí, por la paradita de chorrillos.

- Bueno, eso debe de quedar cerca.

-Sí, muy cerca. Una pregunta señor ¿yo a usted lo conozco pero no se en donde?

-Pensé que me habías reconocido, y que por eso te acercaste a mí.

-La verdad es que su rostro me hace muy familiar, pero no recuerdo en donde lo he visto.

- Bueno mi nombre es Jonathan Bazán.

(me quede con la boca abierta, sabía que lo había visto en algún lugar, pero no pensé que fuera él, estoy muy asombrado, soy fan número uno de ese señor.)

- Usted es el …. ¿Escritor?

-Quien más puede ser Jonathan Bazán.

-Disculpe señor, es que estoy muy emocionado, no sé que decirle.

-Nada, que me puedes decir.

- Bueno, yo he leído su libro, mejor dicho soy un aficionado a sus libros, desde que escribió “Muriendo bajo la luna” hasta el último que sacó a la venta… “El mundo es una mierda”, tiene unos títulos… muy irónicos…

- Bueno, bueno, basta de adulaciones, gracias por haber leído mis libros, pero dime una cosa…

-Sí diga usted…

- ¿Cuántos años tienes?

- doce años señor…

- Eres todo un niño, y aún así te gusta mis libros, bueno solo me queda agradecerte por tomarte tu tiempo, en leer libruchos como los míos.

- No son libruchos, como usted dice señor…

-bueno para mí sí lo son…

- Me puede decir porfavor… ¿que pasó con Luna?, la muchacha que le mandó un mensaje su celular diciéndole que quería regresar con usted…bueno con julio, que es el protagonista del libro.

- OH, mira tú como te acuerdas de él…¿quieres que te diga la verdad?

- Sí…señor.

- Bueno, Julio si existió, en algún momento de mi vida fui él…

-lo sabia…

-y luna…bueno (él señor miró al horizonte y quiso llorar)

-Entonces luna si existió…

-Sí, como tu lo has dicho, sí existió…hace unos días me enteré que había fallecido en Chile, ella se fue teniendo 18 años…y como te digo me enteré que falleció, y por eso hoy he venido aquí para recordarla, porque es este el lugar en donde la besé por última vez, en esta banca.

El señor miró el océano, y yo lo hice junto con él, y nos dimos cuenta que el sol estaba apunto de meterse… y entonces me dijo..

-Pide un deseo…

-¿Cómo dice?

- que pidas un deseo… se dice que antes que se meta el sol, justo cuando se está metiendo, uno pide un deseo y ese deseo se cumple, hazlo ahora antes que se valla.

- bien, entonces lo haré…

(Los dos miramos fijamente al sol y quedamos en silencio)

- Y que deseo pediste…

- Yo señor pedí que volviera a encontrarme con usted y ¿usted señor?

- Bueno yo pedí que algún día tu vuelvas a realizar lo mismo como yo he hecho contigo.

18 feb 2010

"Al poco rato su mano olía a sexo"

Dicen que el tiempo cura todo, que es la mejor medicina que te da la vida, o mejor dicho que te dice el psicólogo o algún amigo distraído; dicen también que el cigarro es el mejor acompañante de la soledad (si es barato mucho mejor); y la mente la mejor maquina para auto-destruirse en la más oscura melancolía…Juan acababa de terminar de escribir en su cuadernito bloc, que le había regalado su papá cuando era pequeño; sentía la necesidad de cuando se sentía destruido tenía la obligación de ser el asesino e ir matando a cada persona utilizando como herramienta las palabras, sentía que esas palabras eran como balas, si quería perforarle el cerebro a su enemigo, tendría que darle en el blanco, en el reproche más cruel para que deje de existir…“¿piensas que yo soy un mediocre?, te equivocas, te diré la verdad, fui yo quien te hizo cachudo, con la puta más rica que existe en esta mierda que se llama vida, sí, es hora que te enteres, yo la besé y la manosee cuando tú pensabas que ella estaba en su casa; ahora te pones a pensar cuando ella te decía que no podía salir contigo, es que en realidad estaba conmigo, mierda eres un bastardo en la sociedad, un inútil, ella gozaba conmigo, ahora contéstate a ti mismo, ¿algunas vez la agarraste la nalga?, ¡no!”…Él era una especie de resentido social, una lacra más, un arrogante, un imbécil, un malagradecido, un idiota, un estúpido, un Hijo de puta, pero la madre no tenía la culpa de haber engendrado un ser de esa magnitud.

Estaba sentado en el sofá de su casa, pensando, distraído en la nada, solo sumergiéndose en sus recuerdos más vanos, más dolorosos que te puede dar tus años vividos, se sentía a morir, quería gritar y mandar a la mierda al inteligente del salón si estuviese en su delante. Pero había un recuerdo que siempre le rondaba por sus inútiles neuronas ; apenas tenía diez años de edad, y su padre le había regalado un bloc, de pasta ligera que tenía una mancha de sangre como portada, aquella vez su padre le había dicho que cuando quería herir a una persona , que se lo aguantase todo y que escriba su odio en esas hojas en blanco, y que luego sentirá un placer de alegría y tranquilidad, y así jamás podrá herir a nadie personalmente.

Los años habían pasado y el cuaderno estaba casi lleno, había escrito sobre sus profesores, sobre sus hermanos, sobre su madre, sobre su padre, sobre sus amigos hasta de dios, pero jamás había escrito sobre si mismo, jamás se sentía mal consigo mismo. Pero un día todo cambió, todo fue diferente, había estado casi toda la tarde en la computadora, no había nadie en casa, y sentía una ansiedad extraña en su cuerpo, sabía que eso jamás le había pasado, pero sabía que era, solo quiso experimentar, solo quiso dejarse llevar por el momento, abrió una pagina web sobre porno, se sentía bien, vio una escena de sexo del cual se excitaba, quería más, llevó sus mano derecha a su genital, y empezó a sobarse, se retorcía de placer, sabía que eso era lo que quería hace mucho, sudaba, y se tocaba más, sentía que iba a venirse, sabría que era el momento del clímax, y se vino, y un gemido de satisfacción se escuchó en su cuarto, y el terminó rendido en su cama, pensando en lo que había hecho, se llevó la mano hacía su nariz y aún sentía ese olor a sexo.

Rápidamente cogió su cuaderno bloc, y lo completo reprochándose a si mismo, sabía que había hecho mal, sabiendo que él era una mierda con los demás, se maldijo.

Al día siguiente prendió su computadora, y al poco rato su mano olía a sexo.

8 feb 2010

Muriendo bajo la luna (primera parte)


La noche se hacía tan corta que dejaba de ser virgen cuando se acercaba el amanecer, la mañana se hacía tan estrecha que los caminos eran tan cortos al recorrerlos y las tardes.., eran tan largas que todos deseaban cortarlas para que ya se acabara.

El odio era largo pero tonto, el amor era corto pero alucinante, y Julio el que soportaba todas las injusticias de la vida era ingenuo; el era joven, sencillo pero a veces complicado, humilde pero a veces arrogante, amiguero pero los amigos les duraba poco porque pocos mantenían su rutina y comprendían que no quería estar solo, con varios proyectos pero poco que vio realizar, nocturno pero a la vez diurno, melancólico pero alegre a todo momento, era cara de payaso tenia que fingir cuando se sentía triste y tenia que llorar cuando estaba solo, y cuando estaba solo era todo lo contrario a estas palabras era distinto, irreconocible, se sentía feliz así, pero también triste.

No podía dormir aquella noche, cuando las estrellas brillaban sin pestañar y las nubes brillaban por su ausencia; la cama se le hacía tan rutinario que empezó a dormir en el sofá y el silencio se convertía en melodías cumbiamberas de los chicheros que alegraban las polladas bailables de cada barrio; esa noche que no era tan normal como las otras porque aquella noche todo el cielo estaba despejado como si alguien lo hubiese barrido desde arriba y sólo dejó ver la luna, aquella que acompañaba desde arriba a julio y el la contemplaba recordando a aquella muchacha que el quería olvidar; todo recuerdo tan bello, tierno e imaginario como el de los cuento de hadas se desvanecieron cuando ese celular pequeño, regordete como un huevo ovalado de color negro empezaba a vibrar, resonaba y saltaba del lugar lujuriosamente en ese sofá, era ese mismo numero que minutos antes marcaba ese mensaje que lo llevo a contemplar a su compañera nocturna , a recordar ese amor secreto que mantuvo durante meses, ese amor que quizás ya olvidaba, ya era lejano, ya era de repente solo un recuerdo del cual despertó, del cual decía- Solo una palabra, solo una sonrisa basta, para que mi vida mantenga esas esperanzas de que notes que esta mujer te extraña y siente lo que tu no puedes imaginar, lo que jamás pensé-

4 feb 2010

Colgando el celular

Digamos que las conversaciones por celular siempre terminan bien, con saludos cordiales y besos prostituidos por centenares de hablantes móviles. Pero muy pocas y desafortunadas veces terminan con una discusión o llamada de atención que se engendra por líos amorosos, otros por cuestiones laborales, algunos por una joda al novio o novia del amigo y otras por el control familiar.
Centrémonos en estas cuatro situaciones de la discusión móvil; primero como ya antes mencionado, el lío amoroso es iniciado por los celos enfermizos que siempre terminan con los clásicos gritos algunos meditabundos por ejemplo :"Me haaaaaa col-ga-do", otras parejas que se quieren tanto alargan la discusión y terminan sentenciando "hablamos más tarde", pero no van a hablar, lo más probable es que van a seguir discutiendo y disparándose verborreas mutuamente. Hay otras que terminan la discusión irónicamente terminando como las clásicas frases "Entonces terminamos" o "si no crees en mi, aquí termina", pero hay otras que son trágicos que no quieren perder ni soga ni cabra, y terminan proliferando "si terminas conmigo me mato" o "si no estás conmigo no estás con nadie". Pero el amor, no grita, no te cuelga el celular, ni tampoco te amarga, solo juega contigo.
Lo más divertido es cuando llamamos a los enamorados de nuestras amigas o amigos, y es que lo que queremos conseguir es que arda en celos; por ejemplo, llamamos al enamorado de una amiga, y le empezamos a gritar: "porque está llamando a tu (supuesta) enamorada" y el otro te insulta y tú también lo haces, pero sabes es que no te va a pegar. Hay algunos mañosos que llaman a tu novio, y esperan que este contesta para poder gemir como si le estuviese atravesando algo o como si estuviese siendo penetrados por alguien...(gimiendo diciendo el nombre de la enamorada). Pero hay algunos crueles, y esto paso de verdad yo fui testigo (yo hice esto), el enamorado de una amiga falleció, y luego de dos semanas la llamamos de un teléfono de la calle, simulando ser su ex muerto, que lo llamaba del más allá, estando ella en el más acá, claro que nos colgó. Fue muy cruel.
Aveces la familia suele ser muy protectora, y cuando llama papá o mamá y te dicen : "¿donde estás?"-sabiendo que ya es tarde y tú le contestas- "Ya estoy a tres cuadras; mentira porque la verdad es que recién vas a tomar tu combi. Y cuando llegas a tu casa te dicen "para la próxima, no sales", pero sabes que igual vas a salir.
Aveces las discusiones laborales son las que más afectan, porque es gente extraña que te grita, y no le puedes contestar, se aprovechan de nosotros y nos tratan como cualquier cosa y aveces todo termina con una discusión ruidosa, o colgándote el teléfono y tú sigues hablando y cuando te das cuenta estás hablando solo. Algunos son más directos y te dicen "Estás despedido" otros más amables te dicen "Muchacho, anda consiguiendo otro trabajo, gracias por apoyar a la empresa". Un momento está sonando mi celular, voy a contestar .............................................................................. ya volví, que irónica es la vida, me acaba de colgar el celular mi jefa.