En la av. Pasos se concentra todas las discos de Barranco, esa noche no solo me encontré con mi brother de la secundaria si no también con otros amigos de la confirmación, en total estábamos como ocho personas que decidimos ingresar al Hunter, un discoteca pequeña en donde la mayoría son personas que no tenemos plata, o sea vamos a camaronear.
Estábamos todos compartiendo cervezas y cigarros, yo estaba medio aburrido sentado en el bar viendo como la gente bailaba, me acuerdo que tenía en la mano un cigarro pallman mentolado. Siento que alguien me toca por el hombro, volteo, veo a una señora que tiene la cara de una señorita, fina, bien vestida con un conjunto de una pieza que termina en falda floreada, su cabello ondulado y sus labios como la de una actriz de cine.
¿Podrías encender mi cigarro?- Claro, porqué no- Gracias- llevó el cigarro a sus labios, enseguida lo prendo, ella succiona el humo y lo expulsa por su nariz, me mira y con sus ojos me va desvistiendo poco a poco. “Muchas gracias, nene”
En seguida la empecé a seguir con la mirada, ella iba hacia la pista de baile, en ese momento sonaba “Contigo” de Fito Paez y Joaquín Sabina, aquella mujer se movía de lado a lado, sola, movía su cabeza al ritmo lento de la canción, estaba sola, tipo una escena de la película, yo aún la seguía con la mirada, ella de lejos me respondió.
Me hizo una señal, fui como quien no quiere la cosa hacía la pista de baile y empecé a moverme como ella de lado a lado, se me acercó y puso sus brazos en mi cuello, yo le abrazaba la cintura. Se acercó hacía mi oreja y susurrando empezó a cantar “Morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren”- “Linda canción”- “Te espero en el baño, nene” - sensualona, pensé que estaba cometiendo un pecado.
Se alejó meneándose de lado a lado, se metió al pasadizo donde estaba el baño, llegué hacia la única puerta que señalaba los servicios, toqué, ella salió y me jaló hacía el interior. Se me avalanchó, me comía a besos, yo respondía, todo era como un sueño, se apresuraba, por un momento pensé que era una mujer vampiro o una loca poseída, pero me daba confianza, me tocaba por todo mi cuerpo, y yo la tocaba a ella, su cintura que a pesar de los años estaba bien cuidada.
Ella me tocó el sexo, sabía que en algún momento lo iba hacer, ¡No!, dije, casi de inmediato, creo que un poco nervioso, ¿Qué pasa, no lo quieres hacer?,- Sí, bueno no - Decídete, acaso eres maricón- ¡No!, ¿estás loca?- ¿entonces, a caso eres cura? - ¡No!, lo que pasa es que soy casto. Ella se empezó a cagarse de la risa, yo también la acompañe con unas cuentas carcajadas- No me digas que seré la primera- No lo sé- ¿Acaso no quieres tirar conmigo?- No es eso, solo que no me siento preparado- Bueno no estoy para perder el tiempo, a si que, ¿quieres que te la mame?....
Empezó a realizar lo que ella quería, yo estaba feliz, era la primera vez, casi se me viene el huaico en instantes, no sé cómo pude aguantar, no dejé que ella se subiera encima de mí o sea no la penetré, no quería, tenía un poco de miedo, terminamos los dos, me dio un beso y antes de salir me dijo, “Fue un gusto nene”.
Estaba otra vez sentado en el bar, y la volví a ver en la pista bailar, ahora con otro hombre, ahora era solo uno más. Jamás supe cuantos años tenía. Pero lo bueno es que salí del cumpleaños con el regalo.


